Jornada sobre el nuevo modelo de despacho profesional

El pasado 16 de junio asistí a la “jornada sobre el nuevo modelo de despacho profesional” organizado por InfinityInner y el FEC Foro de Edificación y Construcción en el hotel Silken Diagonal de Barcelona. Me animó el hecho de que el moderador de la misma fuese José Antonio Bernáldez, que hizo hace tiempo una brillante exposición en la sede de la ACE sobre gestión profesional de despachos profesionales. Eran otros tiempos, la puñetera crisis acababa de sacar la nariz y nadie nos esperábamos su magnitud y persistencia …

Pero bueno, no nos desanimemos porque aún hay esperanza: aun en los tiempos negros que corren los organizadores encontraron sponsors que pagaron un buen piscolabis (o al menos fue bueno hasta que llegué yo y arrasé con el percentil 95 de los croissants dulces).

Bernáldez sólo hizo de moderador y no se reservó para él, desgraciadamente, ninguna ponencia específica. Pero en fin, hubo otras interesantes:

En primer lugar habló Josep Narcís Arderiu, presidente de ASINCA, la asociación de ingenierías que se dedican a trabajar para la administración. El panorama que presentó fue realmente aterrador. Mostró un cuadro con las inversiones de la Generalitat de los últimos cuatro o cinco años: las inversiones adjudicadas en el primer semestre de 2011 son del orden de la décima parte de la de los años pre-crisis, y muy por debajo de la del año 2010. No he conseguido copia de esta tabla, y mi velocidad para tomar apuntes reconozco que está muy mermada desde que dejé la universidad, así que si alguien puede afinar más los números por favor que responda (no pasa nada, es gratis y el mi blog no muerde).

Arderiu explicó una anécdota que impactó bastante al auditorio: hablando con el ministro de Fomento éste le hizo saber que “comprar” proyectos y direcciones de obra ya no “le interesaba”. Ahora que la administración no tiene un duro parece ser que el sistema estrella será ceder el terreno a una promotora / constructora y que ella se encargue incluso de contratar al equipo técnico. Ha muerto el modelo de gestión de la obra donde los técnicos decían lo que se tenía que hacer: que los colegios profesionales bajen las banderas a media asta y todos los técnicos independientes se pongan un brazalete negro en señal de duelo. La sociedad debería saber que este modelo acabará pasando factura (y no barata) a medio plazo. En fin, supongo que más se perdió en Cuba…

Del resto de ponencias destacaré solamente algunas. La de Xavier Arrufat (DOPEC), orador fuera de serie, que nos recomendó el libro “El cisne negro”. Se ve que los anglosajones denominan “Black swan” a los eventos extraordinarios, tal y como en estas latitudes usamos la referencia al “perro verde”. Pues bien, en los años 80 se localizaron cisnes negros (perros verdes, que yo sepa, aún no) y el libro toma como base esta anécdota para reflexionar sobre las situaciones inesperadas a las que, seguro, tendrá que enfrentarse cualquier empresa. La habilidad de la empresa para prepararse ante las eventualidades (preverlas todas es imposible), pero sobre todo su flexibilidad y determinación en superarlas determinará su supervivencia o fracaso. Huelga decir que el cisne negro que se nos ha aparecido a todos es la crisis del 2008. A partir de aquí Arrufat explica cómo su empresa, DOPEC, se fundió con CICSA, una organización con estructura y actividades complementarias, para crecer y fortalecerse. Pero como yo ni tengo empresa ni me puedo fundir con nadie (proezas sexuales a parte) perdí el interés (aunque me mostré educadamente atento, eso sí). Una cosa no obstante me llamó la atención: coincidiendo con la ponente María Loreto (AUDING INTRAESA) relató cómo la generosidad, tanto de las organizaciones como de las personas que las integran, es imprescindible para llevar a cabo cualquier proceso de fusión o colaboración efectiva con éxito. Y ahí creo que dieron en el clavo.

Tan excelente orador como el anterior, pero con una ponencia desde mi perspectiva de microempresa unipersonal más interesante, fue el ponente Raúl Bosque. Además de recomendar también un par de libros (“El mito del emprendedor” y el mismo “El cisne negro”, cuya coincidencia con el anterior ponente nos obligará a leer), en su ponencia Bosque realizó un análisis DAFO del despacho de ingeniería. Para los técnicos “puros” que como yo tengan ya oxidadas del todo las asignaturas de economía, recordaré que un análisis DAFO no es más que el estudio de las Debilidades, las Amenazas, las Fortalezas y las Oportunidades. Y aquí sí que tomé apuntes, cual colegial aplicado, que os transmito a continuación:

Debilidades:

  • Somos más técnicos que emprendedores. Aquí me siento plenamente identificado!
  • Nuestros despachos y empresas son pequeños.
  • Tenemos poca especialización. Bueno, aquí yo me salvo…
  • Nuestra productividad es baja, debido entre otras cosas a la baja utilización de la tecnología. Según Bosque, el ratio facturación/personal ronda en España los 65.000 euros anuales por empleado, mientras que en otros países llega a los 250.000.
  • Tenemos una baja internacionalización. Dicho de otra forma: no hablamos idiomas.

Amenazas:

  • La recesión económica, por supuesto.
  • La llegada de la tercera crisis: la primera fue la financiera, la segunda la privada y ahora ya tenemos aquí la del sector público.
  • La competencia internacional.

Fortalezas

  • Tenemos marcas de referencia, y tenemos que invertir en ellas.
  • Tenemos experiencia y conocimiento.
  • Tenemos una muy buena formación.

Oportunidades

  • Los océanos azules: grandes espacios sin depredadores para que los pececillos coman hasta hartarse. En otras palabras, hay que buscar cosas que nadie haya hecho antes y así seremos los reyes. Bosque recomienda el libro “Océanos azules”, valga la redundancia.
  • Ganas, empuje e ilusión. Hay encuestas que muestran que el 80% de los jóvenes tienen como máxima aspiración ser funcionarios… no vamos bien.
  • Clústeres y concentración empresarial.

Bien, después de analizar nuestro DAFO particular y teniendo en cuenta la que está cayendo, Bosque considera que nuestro despacho o pequeña empresa de ingeniería tendrá que optar por una de las siguientes opciones:

  1. Cerrar (murmullo persistente de los presentes). Antes de que a nadie le dé un síncope por considerar fríamente esta opción Bosque nos explica cómo en EE.UU., por ejemplo, no tienen un sentido patrimonialista de la empresa: allá no pasa nada por cerrar un negocio, nadie considera que por este motivo el emprendedor es un fracasado. Los negocios se abren y se cierran, la gente se hace rica y se arruina y luego vuelve a empezar con la misma entereza (o casi…).
  2. Invertir. Si realmente creemos en nuestro proyecto deberemos invertir en él. Pero invertir de verdad, metiendo nuestros ahorros, la casita de veraneo que tanto nos costó sufragar en las épocas de bonanza, poniendo toda la carne en el asador. Y dejarnos de lamentar por falta de crédito o de subvenciones, dejarnos de monsergas y excusas.
  3. Fusionarnos con otras empresas complementarias.

Bueno, hasta aquí los apuntes que tomé, no sé si me servirán de nada pero como mínimo disfruté como un enano oyéndole hablar. Un último apunte: según Bosque el coste medio de presentar una oferta técnica a un concurso público (teniendo en cuenta las horas de los técnicos, medios a emplear, etc.) es de nada más y nada menos que de 18.000 euros. Si multiplicamos este importe por todas las ofertas que se presentan a cada concurso tendremos una idea del dinero que se tira por la ventana en estudios y propuestas que no van a ninguna parte. Da que pensar…

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